viernes, 28 de febrero de 2014

Y no haces más que volver,

Por más que huyo,
me escondo y 
me evado,
siempre vuelves, maldita, siempre vuelves.

Y, aprovechando el descuido,
voy a desatarte los lazos cortos de mi poesía,
voy a ahogar mis penas en tu cabello,
voy a amordazar mi dolor con tus manos,
voy a asfixiar mi angustia con tus suspiros,
voy a dejarme matar, lenta y suavemente, por tu sonrisa.

Sentado, por fin, en la playa, 
me doy cuenta de que no voy a hacer otra cosa 
que tirar un par de piedras al agua y,
jugando con la arena,
me dejaré en la orilla,
a merced de las olas.

Turbio violín de ébano,
dulce melodía que mueves el viento,
no me queda más que tirar piedras al agua.

Y que vengan!

Sí, por qué no. Y que vengan.

Que lo intenten. Ya pueden echar a correr.

Que nunca te llegarán ni a la sombra de tus pies.


martes, 25 de febrero de 2014

"Silouans"

Ya la pasión desenfrenada voló,
y con ella,
esa tristeza honda y densa. Negra.

No me queda más que esa pena tranquila,
solemne y pura,
que casi hace sonreír.

Las hojas muertas las lleva el viento del Norte,
y tú, querida,
te has clavado como un hierro candente.

Bienvenida a tu realidad. A lo que es.
A lo que ya no es.
A lo que podría haber sido.
A lo que,
sinuosa Victoria de Samotracia,
esbelta Venus de Milo,
dorado tallo de trigo espigado con el Sol,
diste en crear.

http://www.youtube.com/watch?v=OzD-b8xbGGY

Ahora,
como un perro apaleado,
me retiro en silencio. Voy a curarme mis heridas.

Ahora,
silente asesina, lengua de plata,
me voy al mar a recordarte a oscuras.

viernes, 21 de febrero de 2014

Cuántas veces habré soñado con...

...Elige.

Da lo mismo,
probablemente aciertes.

Cuánto ha llovido desde que
(jóvenes,
enamorados,
despreocupados,
sin ojeras,
sin miedo a despertarse,
desgranando poemas de locura que siempre llevaban a ti)
éramos felices.

Cuántas veces has estado en el piano. Llenando cada susurro de Grecia que mis manos arrancaban al marfil blanco, maldito.

Cuánto hemos sido, y ahora,
maldita memoria,
me hundo en tu recuerdo,
a la deriva,
y sin querer salir.

martes, 18 de febrero de 2014

Sin Título, 63.

Caoba griega, tallada por mis manos.

Caoba de sangre caliente,
canela volátil,
cintura de fuego,
viaje tropical al Caribe de la locura.

Viajaré en tu barco por este mar
de agua anaranjada por el Sol,
ven y aspira hondo
este olor:
aroma a libertad, a victoria y a jazmín de noche.

Vamos a embriagarnos de sal y agave
hasta que la noche caiga
y nos sorprenda,
callados,
mirando más allá de nuestras pupilas.

Prometo traerte de vuelta mañana,
ave del paraíso, 
pero, ¡ah!...

Esta noche eres mía, 
y del mar,
y de las estrellas,
y de la cubierta de este barco,
y del océano cómplice
que cubrirá nuestras huellas
para que no podamos mirar atrás.

Suave balanceo de ébano,
llévame una vez más contigo
a donde no encuentre el camino
de vuelta a casa.