viernes, 2 de noviembre de 2012

Sin Título, 49.

Soneto a mi perdición.


Delirio de caoba, ¿a qué esperas
para dejarme caer y perderme
entre tu aroma; para tenerte
en mis brazos, locura de canela?

Como la espuma me arrastras a esta vereda,
paisaje desolado, hastío, inerme,
lujuria que descansas en lo más hondo, inerte,
animal salvaje, contenido, que no despierta.

Piel que encadena, arroyo celestial
que fluye entre las rocas oscuras y cómplices.
Manos que esperan que llegues, fuego en la mirada.

Abrásame sin hablarme, cuerpo tropical;
Dímelo todo mientras cierras tus ojos de ónice.
Enciéndeme y grita, arañando mi espalda.

domingo, 26 de agosto de 2012

Sin Título, 48.

Sol del estío, verano interminable. 

Tarde infinita, ardiente viento que asola 
la conciencia, 
vespertino hastío. Se congelan el tiempo 
y la paciencia. 

Mente nebulosa, divagas en la soledad 
de tu inmadurez, 
mientras tu cuerpo recorre las calles que 
te vieron crecer. 

Se perfila, en la sombra de un oasis 
edénico, 
una forma, entre el humo, un cuerpo 
helénico. 

Vibran los segundos con pisadas aún 
lejanas. 
El aire se carga del silencio de unas olas 
heladas. 

                                     Sudor, almizcle, 
                                                                piel dorada
                                                                                      gritos y susurros.

sábado, 16 de junio de 2012

Sin Título, 47.

Recuerdo que sonaba Sinatra.


Yo vagaba por la ciudad, buscando encontrarte,
tú esperabas sola que lo hiciera;
en aquella mesa, de jazz y copas caras,
con aquella necesidad impaciente, tan tuya.

Al fin entré en aquel sitio, tan poco mío,
y te sentí:
esa sensación de vacío en el estómago,
ese olor a tacón fino y carmín intenso,
esos ojos que me clavaste como fuego.

Y entonces, ahí estabas, indiferente del mundo,
con una copa rozando tus labios y esperando
que yo me atreviera a acercarme.

Abriste tu boca para llamarme,
dama de curvas entalladas,
sinuosas, huidizas, puro blues...
Y me senté contigo, recuerdo que sonaba Sinatra.

La canción de tu voz llegó a mis oídos, y caí
en una neblina oscura y borrosa
de caricias furtivas, de sones cubanos,
de aroma a jazmín, de tú entre mis manos.

domingo, 15 de abril de 2012

Reflexión.

¿Dónde quedaron aquellos años?


Hoy, como otros tantos días, me he encontrado pensando en todo aquello que me rodea, y en todo aquello que ha quedado atrás. Especialmente en esto último. Y me pregunto: ¿Dónde quedaron aquellos años?


¿Dónde quedaron los años en los que la cultura no era sino el fruto del estudio, de la superación, de la autocorrección, de la cultivación magistral del humano? ¿Dónde están los tiempos en los que la cultura era el pase hacia una dignidad personal, una mayor calidad de vida, un futuro cómodo ganado con el esfuerzo diario?

...

¿Dónde quedaron aquellos años en los que no había discotecas? ¿Dónde fueron aquellas fiestas de etiqueta, o no, en la que había una socialidad que ahora ya no existe, comida ésta por las redes sociales y demás inventos? ¿Dónde fueron todas esas costumbres gracias a las que, antes de follarte al prójimo, había una suerte de tiempo en el que se conocía a la otra persona?

...

¿Dónde quedaron aquellos años en los que los gángsters vestían con pajarita y sombrero calado, y las mujeres aún defendían su honor a base de hacerse respetar? ¿Dónde están aquellas mujeres que no se comportaban como objetos de deseo sino como entes dignos de admiración, ejemplos de pureza y sutilidad? ¿Dónde se escondieron aquellas mujeres que llevaban aquellas ligas, ligas más propias de una divinidad etérea e inasible que de una mortal? ¿Dónde quedaron aquellos años en los que ni las mujeres se vestían con la mitad de ropa necesaria ni los hombres babeaban como animales en celo, irracionales y sin respeto alguno hacia el género femenino?

...

¿Dónde quedaron aquellos años en los que la música era una explosión constante de nuevas melodías, de nuevas sensaciones, de nuevos colores; de experimentación y búsqueda de la expresión de lo más hondo del alma, de lo más elevado del espíritu y de lo más bajo del subconsciente? ¿Dónde han quedado esos años, que han sido reemplazados por una degeneración basada en la música como manera de sacar dinero a espuertas a gente ignorante y cada vez menos preparada para la vida intelectual?

.


Y tras preguntarme todo esto, me planteo: ¿Por qué todo esto ha quedado atrás? Al fin y al cabo son valores que no degradan al ser humano, algunos de ellos incluso lo elevan más que los valores actuales. Mais voilà, todo esto se ha perdido, y yo me hundo en esta absurda nostalgia de una vida que no he vivido, de unos años que no he experimentado, de un aire que no he respirado.

Y yo, inmerso en esta vida, me ahogo en esta absurda nostalgia que me quiebra las ganas de mirar hacia adelante. Mirar hacia atrás resulta demasiado gratificante para ello.

domingo, 8 de abril de 2012

Klavier feat. Morbidmacabra.

Una cuerda fina y candente
helada, de aire, puro alambre;
tornose tosca y disparate
en su mundo de ruido,
cosida a puentes de hambre,
sorda y única, volviose niño.

Armiño puro otros dirían
tal vez fuego, sangre al día;
mas sin contar casi con hombría
¡Carajo! La hizo mujer, arpía.
De mal despertar y mente impía
saboreó las peores mieles de la rebeldía.