Algo allá arriba...
Nubes, cielos cubiertos que prometen terror,
Lluvia que cae furiosa sobre el suelo,
Hojas que caen sin remisión,
Kyrie eleison.
Humedad, frío, oscuridad,
Un lago que revive con el agua,
de hielo cubierto el corazón,
Kyrie eleison.
Gotas sin piedad que empapan
Unas manos cansadas de esperar,
solas y en rendición,
Kyrie eleison.
Pero hay algo en el cielo,
esa luz omnipresente, bella,
y piensas divagando,
Descendit de coelis.
Porqué no mirar arriba,
elevarse de lo terreno,
olvidarse de lo que te rodea,
Kyrie eleison?
Escucha, escucha la llamada. Siente cómo tu alma vuela. Déjate llevar. Alza los brazos hasta donde tu pensamiento pueda. Mira arriba. Siente que la música, su música, te llena.
Gloria in excelsis.
domingo, 25 de abril de 2010
domingo, 18 de abril de 2010
Sin título, 13.
Te acariciaré...
En otra vida...Te acariciaré...
Te acariciaré como la brisa que te roza,
Te susurraré al oído promesas de libertad,
Buscaré tus ojos en el atardecer,
Y brillará la Luna allá en los alto...
Le robaré cadencias a los minutos,
a las horas, a los días,
Y escaparé más allá, a verte sonreír,
a dejarme llevar por ti...
Te encontraré, solo, después de tanto tiempo,
Te miraré como lo hacía antes,
Y apagaré las estrellas para no ver
nada más allá de tus ojos.
¿Y sabes qué? Que sólo entonces,
Los dos solos,
seré feliz.
Te acariciaré...
En otra vida...Te acariciaré...
En otra vida...Te acariciaré...
Te acariciaré como la brisa que te roza,
Te susurraré al oído promesas de libertad,
Buscaré tus ojos en el atardecer,
Y brillará la Luna allá en los alto...
Le robaré cadencias a los minutos,
a las horas, a los días,
Y escaparé más allá, a verte sonreír,
a dejarme llevar por ti...
Te encontraré, solo, después de tanto tiempo,
Te miraré como lo hacía antes,
Y apagaré las estrellas para no ver
nada más allá de tus ojos.
¿Y sabes qué? Que sólo entonces,
Los dos solos,
seré feliz.
Te acariciaré...
En otra vida...Te acariciaré...
jueves, 8 de abril de 2010
Sin título, 12.
Dulce, dulce es la muerte, dulce su aliento sobre mi cuello...
Dulce el sabor de tu nombre en la noche,
dulce el olor de tu perfume en mi ropa,
dulce el susurro de tus labios,
dulce la melodía que tu recuerdo arranca al piano.
Amarga es la conciencia en las noches de desvelo,
ácidas las palabras que tanto engañan,
áspero el recordar a tiempo cosas a destiempo,
amargo, amargo como tu ausencia.
Efímero el tiempo que pasé mirando al Sol,
efímero el consuelo que me dio la bella Luna,
efímero el brillo de las estrellas,
efímeros los sentimientos al amanecer.
Triste el frío que me rodea,
irónica la soledad,
hondo el resentimiento que, como antaño,
vuelve a decidir la partida.
Inútil el esfuerzo de Bizet,
inútil el reflejo del atardecer junto a ti,
inútil la desdicha que puede a la alegría,
inútil la melancolía de tu adiós.
Inútiles los húmedos ojos que,
sin palabras,
buscan perdón.
Dulce el sabor de tu nombre en la noche,
dulce el olor de tu perfume en mi ropa,
dulce el susurro de tus labios,
dulce la melodía que tu recuerdo arranca al piano.
Amarga es la conciencia en las noches de desvelo,
ácidas las palabras que tanto engañan,
áspero el recordar a tiempo cosas a destiempo,
amargo, amargo como tu ausencia.
Efímero el tiempo que pasé mirando al Sol,
efímero el consuelo que me dio la bella Luna,
efímero el brillo de las estrellas,
efímeros los sentimientos al amanecer.
Triste el frío que me rodea,
irónica la soledad,
hondo el resentimiento que, como antaño,
vuelve a decidir la partida.
Inútil el esfuerzo de Bizet,
inútil el reflejo del atardecer junto a ti,
inútil la desdicha que puede a la alegría,
inútil la melancolía de tu adiós.
Inútiles los húmedos ojos que,
sin palabras,
buscan perdón.
Sin título, 11.
¿Qué hay ahí?
¿Qué hay más allá de esas nubes?
¿Qué es aquello que, indiferente, observa nuestro sufrimiento? Aún más, ¿qué es el sufrimiento para un vacío frío?
¿Debería dejar de existir el sufrimiento? En una escala mayor, ¿qué más da si una capa de árboles oscuros enloquecen tu razón? Si todo tiene el mismo final, ¿qué importa lo que haya antes?
¿Qué hubo, qué hay, qué dejará de haber?
¿Puede algo reflotar la oscuridad?
¿Existe la luz inextinguible?
¿Qué es aquello que buscamos, ese concepto que algunos anhelan, que llaman vida?
¿Es ser, estar o parecer?
¿Por qué milagro o desgracia nació el universo? ¿Sólo para consumirse, para verse morir poco a poco, como una vela que ve languidecer su llama al viento de una tormenta?
Tanta gélida belleza...
Perdida...
¿Qué hay más allá de esas nubes?
¿Qué es aquello que, indiferente, observa nuestro sufrimiento? Aún más, ¿qué es el sufrimiento para un vacío frío?
¿Debería dejar de existir el sufrimiento? En una escala mayor, ¿qué más da si una capa de árboles oscuros enloquecen tu razón? Si todo tiene el mismo final, ¿qué importa lo que haya antes?
¿Qué hubo, qué hay, qué dejará de haber?
¿Puede algo reflotar la oscuridad?
¿Existe la luz inextinguible?
¿Qué es aquello que buscamos, ese concepto que algunos anhelan, que llaman vida?
¿Es ser, estar o parecer?
¿Por qué milagro o desgracia nació el universo? ¿Sólo para consumirse, para verse morir poco a poco, como una vela que ve languidecer su llama al viento de una tormenta?
Tanta gélida belleza...
Perdida...
Sin título, 10.
Hielo...
Hielo que me rodea, que me envuelve,
me nubla la vista, ciega mis sentidos...
Hielo que quema, que me puede,
que congela mi aliento, que para mis latidos.
Viento gélido que susurra tu nombre
en la umbría, en la copa de los árboles.
Torrentes helados de emociones sin sentido
que paralizan a su paso cuanto encuentran.
Lagos de aguas oscuras, siberianas,
que prometen una muerte lenta.
Un amanecer de ventisca,
tormenta, nieve, helada, sobre la estepa.
La estepa, la llanura...
Tu llanura, tu vacío de sentimientos,
la blancura de tu inocencia,
el resplandor de tanto por hacer...
Hielo, hielo en las palabras, en los sonidos,
en las miradas, en los gestos.
Hielo para conservar mi cadáver, tendido en la hierba aún verde...
Hielo que me rodea, que me envuelve,
me nubla la vista, ciega mis sentidos...
Hielo que quema, que me puede,
que congela mi aliento, que para mis latidos.
Viento gélido que susurra tu nombre
en la umbría, en la copa de los árboles.
Torrentes helados de emociones sin sentido
que paralizan a su paso cuanto encuentran.
Lagos de aguas oscuras, siberianas,
que prometen una muerte lenta.
Un amanecer de ventisca,
tormenta, nieve, helada, sobre la estepa.
La estepa, la llanura...
Tu llanura, tu vacío de sentimientos,
la blancura de tu inocencia,
el resplandor de tanto por hacer...
Hielo, hielo en las palabras, en los sonidos,
en las miradas, en los gestos.
Hielo para conservar mi cadáver, tendido en la hierba aún verde...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)