miércoles, 15 de enero de 2014

Sin Título, 61.

"Y lucían las estrellas"

Y yo, paralizado,
contemplaba extasiado tu presencia;
dormido,
soñaba coral multicolor bajo mi cama;
etéreo,
flotaba sobre la arena, jugaba con el sol;
exhausto,
me corroía la ansiedad por verte;
calmado,
cerraba los ojos y esperaba en el mar.

"Y lucen las estrellas",

Y yo, paralizado,
contemplo extasiado tu presencia;
dormido,
sueño coral multicolor bajo mi cama;
etéreo,
floto sobre la arena, juego con el sol;
exhausto,
me corroe la ansiedad por verte;
calmado,
cierro los ojos y espero en el mar.

miércoles, 8 de enero de 2014

Sinfonía de las canciones tristes.

Parece que todo fue ayer. Cada cosa que he vivido contigo, antes, después: todo fue ayer.

Recuerdo cuando podía mirarte a la cara directamente. Recuerdo esos momentos en los que notaba que, aun de lejos, me mirabas. Me daba la vuelta, y ahí estabas, sonriéndome.

Recuerdo cuando no pasaba un día sin ti. Lo llenabas todo, incluso aunque no estuvieras. Mi música, mis líneas, todo. Estabas en todas partes. Y ahora también, pero ahora es diferente: estás, pero muy lejos.

Recuerdo cuando no me importaba escribir cosas como ésta. Al fin y al cabo yo disfrutaba escribiendo y, si por casualidad lo leías, sabía que tú ibas a disfrutar leyendo. Ahora, me niego a mí mismo el placer de escribir sólo para no tener que recordarte otra vez. Es más, del mismo modo en que me arde el interior, sé que, si alguna vez caen en tus manos estos párrafos, sentirás lo mismo que yo.

Cómo cambia todo... ¿Y nosotros? ¿Hemos cambiado nosotros?

Ya no lo sé. Has conseguido que ya no lo sepa.


sábado, 28 de diciembre de 2013

Sin Título, 60.

Tú.

Tú, y el invierno, el frío viento
de la ciudad, la lluvia, la soledad
de la calle, de esta podrida ciudad
de la que ya no quedan cimientos.

Tú, y la penosa y salada humedad
que dejas en mi rostro, ya calmado
pese a verte escapar a otro lado
jurando que ya tenemos otra edad.

Tú, y el ansia de echar los dados
y que salga tu nombre, sirena
de aguas bravas, maldita azucena
áspera y amarga, aire inyectado.

Tú, y tu poder de arrancarme la pena
con un soplo de tu sonrisa,
con un murmullo que pisa
mi tristeza, que enfría mi tibia arena.

Tú, y la playa, y esa maldita isla
en la que tantas veces te esperé
y viniste, y tantas veces te aguardé
y huíste, tanta cólera ya sumisa.

Tú, y las veces que te vislumbré
al final de cada noche de sueño;
las partituras que escribo tienen dueño
y este lápiz se seca; tanto te busqué.

Tú, y tu presencia desde el más pequeño
compás hasta la última cadencia,
maldita la hora en que caí en la demencia
de quererte, aun en olvidarte poniendo empeño.

Tú, y tantas veces tú,
y tantas veces me negaré que existes
y tantas veces me engañaré con que quisiste
que todo terminara. Tú, 

y todo aquello que hemos perdido.
Tú, y yo, y lo que ha sido.
Tú, y lo que, aunque me duela, no ha dejado de ser.

domingo, 17 de noviembre de 2013

I met a girl who sang the blues,

and I asked her for some happy news,
she just smiled and turned away.

I went down to the sacred store
where I've heard the music years before,
but the man there said the music wouldn't play.

In the streets the children screamed,
the lovers cried and the poets dreamed, 
but not a word was spoken;
the church bells all were broken.

And the three men I admire most,
the Father, the Son and the Holy Ghost,
they caught the last train for the coast,

The day the music died.

Así que vete, coge ese tren con ellos. No vuelvas nunca.

Y si lo haces, que sea con arena de playa y mi media noche.

"La vie devant soi", Romain Gary

-Monsieur Hamil, pourquoi ne me répondez-vous pas?

-Tu es bien jeune et quand on est très jeune, il y a des choses qu'il vaut mieux ne pas savoir.

-Monsieur Hamil, est-ce qu'on peut vivre sans amour?

-Oui, dit-il, et il baissa la tête comme s'il avait honte.