Ven...
Ven conmigo y deja que te lleve
lejos, muy lejos, donde la arena fina
respira un atardecer, blanca, viva,
allá donde nada duele.
Ven conmigo y te llevaré allá arriba,
por encima de la lluvia, de la bruma,
por encima del recuerdo, de la espuma,
donde la verdad sea llana y lisa.
Ven conmigo y olvida cualquier duda,
deja que te convenza, sé que puedo,
aunque quizá digas que no debo
pero habrás comprobado que en el fondo me la suda.
Ven conmigo y te haré llegar al cielo...
Susurros, caricias, noches largas
lengua de fuego, gemidos, sonatas,
déjame que te lleve donde nunca hay duelo.
Ven, déjate arrastrar.
La noche es larga, el día más,
tu recuerdo me mata, duele esperar,
cansan los días, difícil respirar,
meses eternos, no puedo aguantar.
Ven y sueña con ese lugar donde suena la melodía de un violín, dulce, donde no hay disonancias, donde, en el clímax, notas agudas se desgarran en una sinfonía de sentidos, sensaciones, tacto.
Ven y sueña que hay algo más.
jueves, 9 de septiembre de 2010
Sin Título, 22.
Más que un recuerdo.
Menos que una ilusión, fantasía, pasión,
más que un nocturno fatal
una variación sin final
el desenlace de un sueño en prisión.
La apariencia de una idea genial
que desaparece pronto, en movimiento,
terrible, a la velocidad del pensamiento,
la impresión de perder algo ideal.
La presencia de un descarado tormento
disfrazado de felicidad
escondiendo la mortandad
que sin remedio lleva el viento.
El abrazar la imposible impunidad
el orgullo no respetar,
darse cuenta y despertar
y mirar que se fue la vecindad.
Rodear, estrechar, sentir,
calmar los ánimos pensando,
volar, tirar razonando,
admitir, y después partir.
Actuar con prisa, sin pausa,
escribir matando letras en un rincón,
destrozando segundos con satisfacción
sin pararse a pensar la causa.
Sonata, sinfonía, variación, fuga.
Nocturno, escritura, claro de luna.
Menos que una ilusión, fantasía, pasión,
más que un nocturno fatal
una variación sin final
el desenlace de un sueño en prisión.
La apariencia de una idea genial
que desaparece pronto, en movimiento,
terrible, a la velocidad del pensamiento,
la impresión de perder algo ideal.
La presencia de un descarado tormento
disfrazado de felicidad
escondiendo la mortandad
que sin remedio lleva el viento.
El abrazar la imposible impunidad
el orgullo no respetar,
darse cuenta y despertar
y mirar que se fue la vecindad.
Rodear, estrechar, sentir,
calmar los ánimos pensando,
volar, tirar razonando,
admitir, y después partir.
Actuar con prisa, sin pausa,
escribir matando letras en un rincón,
destrozando segundos con satisfacción
sin pararse a pensar la causa.
Sonata, sinfonía, variación, fuga.
Nocturno, escritura, claro de luna.
jueves, 15 de julio de 2010
Sin Título, 21.
Reste tranquille, tu dois sentir la calme autour de toi.
Maintenant, ferme tes yeux noires.
Ferme tes yeux et imagine toi.
Ah, mon amie, maintenant, tu connais qu'est-ce que je pense.
Maintenant, ferme tes yeux noires.
Ferme tes yeux et imagine toi.
Ah, mon amie, maintenant, tu connais qu'est-ce que je pense.
Sin Título, 20.
Eras una ilusión.
Eras poesía, eras soneto,
eras luz, alegría,
eras ardiente sofía,
eras profundo respeto.
Eras la brisa de primavera
que mi rostro acaricia
sin pausa pero sin prisa
la vida, contigo entera.
El reflejo de tu rostro, en el mar,
me hace pensar en mi futuro
que se ve oscuro
pero junto a ti, nada es fatal.
Porqué andar doblegado, triste, encogido,
si cada vez que te veo pasar
se ilumina mi mirar
y tu palabra no aguanto, ni aun socorrido?
Porqué sólo pienso en ti, etilizado,
e incluso yendo normal
de mi mente no caes, ni yendo mal
me olvido de estar enamorado?
Sólo con tu amor me muevo
y con tu perdón respirar puedo,
pero decirte que estés roja no mal quedo,
lo siento preciosa, pero tu sueño velo.
Eras poesía, eras soneto,
eras luz, alegría,
eras ardiente sofía,
eras profundo respeto.
Eras la brisa de primavera
que mi rostro acaricia
sin pausa pero sin prisa
la vida, contigo entera.
El reflejo de tu rostro, en el mar,
me hace pensar en mi futuro
que se ve oscuro
pero junto a ti, nada es fatal.
Porqué andar doblegado, triste, encogido,
si cada vez que te veo pasar
se ilumina mi mirar
y tu palabra no aguanto, ni aun socorrido?
Porqué sólo pienso en ti, etilizado,
e incluso yendo normal
de mi mente no caes, ni yendo mal
me olvido de estar enamorado?
Sólo con tu amor me muevo
y con tu perdón respirar puedo,
pero decirte que estés roja no mal quedo,
lo siento preciosa, pero tu sueño velo.
Sin Título, 19.
Y es que tu inspiración era como un imán.
Hace ya tanto...¡Quién lo diría! y esque tu llamada era querer,
era poder,
era y fue el ver más allá de este día.
Como aquel que paso a paso anda hacia el Sol,
como aquel que de tanto buscar se cansa
pero sabe que al fondo está su causa
y va hacia ella, la luz de un farol.
Eran sus gestos un fluir de ideas,
una emoción, un sentimiento,
el mostrar sin arrepentimiento
aquello que da sentido a las vidas.
Qué eran sus manos sino ternura,
caricia dulce, poesía breve,
versos cortos que en su poder tienen
las duras llaves de la amargura.
¿Su pelo? Oscuro azabache, pienso.
Liso, etéreo, fugaz, eterno,
instante de pasión, envuelto
en llamas negras de frío tenso.
Ah, sus ojos, aquellas perlas negras que esconden
todo cuanto no ha de mostrarse,
sino de lejos admirarse
y sin prisa esperar a que ellos hablen.
¡Ah, condena, perpetua cadena,
cálido sosiego, paz al inquieto!
Desde aquí, ¿qué se ve? ¿dos estrellas? No, demasiado bellas. ¿Una promesa? Quizá, tu horizonte lo revela.
No son ni más ni menos que tus labios,
malditos, que llevan mi razón,
sirena de Ulises, dulce comezón,
me aspiran el alma que una vez los vio.
Placentero conocimiento de la pérdida del control,
dejarse llevar por el torrente de tus besos,
creerme presa de la corriente de tus dedos,
no hacer nada por dominar la situación.
Locura, calor, melodía pura,
el sabor del placer,
conquistar de una carretera hasta el arcén,
como si mi piel heroína supura.
Valiente cadencia, indispensable ahora,
el rimar se acabó donde ella mora,
pues la propia poesía allí se aloja,
lejos del dolor, se la trae floja.
Ven conmigo, deja de ponerte roja,
no te alejes ahora que la guerra está coja,
ahora que la victoria es sabrosa,
ahora que de fondo suena Mozart,
no te vayas ahora y ven sin demora,
hagamos que la llave de la habitación se esconda,
que la Luna no se acueste, y el Sol se ponga,
que nuestras manos se encuentren con la justa ropa,
que la noche no acabe, y que los besos sean horas.
Hace ya tanto...¡Quién lo diría! y esque tu llamada era querer,
era poder,
era y fue el ver más allá de este día.
Como aquel que paso a paso anda hacia el Sol,
como aquel que de tanto buscar se cansa
pero sabe que al fondo está su causa
y va hacia ella, la luz de un farol.
Eran sus gestos un fluir de ideas,
una emoción, un sentimiento,
el mostrar sin arrepentimiento
aquello que da sentido a las vidas.
Qué eran sus manos sino ternura,
caricia dulce, poesía breve,
versos cortos que en su poder tienen
las duras llaves de la amargura.
¿Su pelo? Oscuro azabache, pienso.
Liso, etéreo, fugaz, eterno,
instante de pasión, envuelto
en llamas negras de frío tenso.
Ah, sus ojos, aquellas perlas negras que esconden
todo cuanto no ha de mostrarse,
sino de lejos admirarse
y sin prisa esperar a que ellos hablen.
¡Ah, condena, perpetua cadena,
cálido sosiego, paz al inquieto!
Desde aquí, ¿qué se ve? ¿dos estrellas? No, demasiado bellas. ¿Una promesa? Quizá, tu horizonte lo revela.
No son ni más ni menos que tus labios,
malditos, que llevan mi razón,
sirena de Ulises, dulce comezón,
me aspiran el alma que una vez los vio.
Placentero conocimiento de la pérdida del control,
dejarse llevar por el torrente de tus besos,
creerme presa de la corriente de tus dedos,
no hacer nada por dominar la situación.
Locura, calor, melodía pura,
el sabor del placer,
conquistar de una carretera hasta el arcén,
como si mi piel heroína supura.
Valiente cadencia, indispensable ahora,
el rimar se acabó donde ella mora,
pues la propia poesía allí se aloja,
lejos del dolor, se la trae floja.
Ven conmigo, deja de ponerte roja,
no te alejes ahora que la guerra está coja,
ahora que la victoria es sabrosa,
ahora que de fondo suena Mozart,
no te vayas ahora y ven sin demora,
hagamos que la llave de la habitación se esconda,
que la Luna no se acueste, y el Sol se ponga,
que nuestras manos se encuentren con la justa ropa,
que la noche no acabe, y que los besos sean horas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)