Fue sólo un arreglo que debía sonar bien.
Se convirtió en algo que se escapaba de las manos, un grito desgarrador que partía cuerdas de violines en grandiosos agudos.
Sin embargo, era placentero, era como escuchar la obra sin arreglar, sin modificar, libre y salvaje, soñadora, suave y dulce, brillante.
Sólo el mero hecho de existir daba sentido a todo a su alrededor, sin esa melodía nada habría sido lo mismo.
Las cosas cambiaban.
¿Quién diría que de aquella pequeña cadencia nacería una sinfonía?
Todos aquellos sonidos, vibraciones, todo lo que sucedía, todo cuanto existía.
Era hipócritamente bello, era una variación, un nocturno, una fantasía.
Simple pero demoledor, irresistible.
¿Y qué ha sido de todo eso? ¿Cómo se ha llegado a este punto? Ya sólo se escucha un leve rumor, un piano grave que desgrana notas melancólicas sobre un suelo árido, bajo un techo de estrellas frías.
¿Volverá? La sinfonía partió.
¿Volverá?...
jueves, 15 de julio de 2010
Sin Título, 17
Es lo que es, no lo que fue o lo que será.
Es ni más ni menos que eso mismo.
Es la gota fría de rocío que cae lentamente de una hoja, al alba, tras una noche de tormenta.
Es el conjunto de ondas en un lago calmado que deja un piedra al caer, mientras tu propio reflejo observa el fondo.
Es un acorde que te reconcome el alma, es una variación sorprendentemente menor de un tema mayor, grave y lenta.
Es el coral en la tiniebla, la ola que arrastra la arena.
No es lo que fue, un mar furiosamente calmado, una lluvia, una cadencia, un susurro a voces.
No es lo que será, una calma muerta, la tensión del vacío, un arpegio que en silencio recorre escalas nonatas.
Es sencillamente lo que por definición es, no lo que debe o debiera ser, sino simplemente eso. Es ser, estar y parecer.
Idea, pensamiento, sensación. Todo vacuo. Eso está por encima.
Es más grande.
Es lejano.
Es ni más ni menos que eso mismo.
Es la gota fría de rocío que cae lentamente de una hoja, al alba, tras una noche de tormenta.
Es el conjunto de ondas en un lago calmado que deja un piedra al caer, mientras tu propio reflejo observa el fondo.
Es un acorde que te reconcome el alma, es una variación sorprendentemente menor de un tema mayor, grave y lenta.
Es el coral en la tiniebla, la ola que arrastra la arena.
No es lo que fue, un mar furiosamente calmado, una lluvia, una cadencia, un susurro a voces.
No es lo que será, una calma muerta, la tensión del vacío, un arpegio que en silencio recorre escalas nonatas.
Es sencillamente lo que por definición es, no lo que debe o debiera ser, sino simplemente eso. Es ser, estar y parecer.
Idea, pensamiento, sensación. Todo vacuo. Eso está por encima.
Es más grande.
Es lejano.
Fragmento.
Es verdad; pues reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en un mundo tan singular
que el vivir sólo es soñar,
y la experiencia me enseña
que el hombre que vive sueña
lo que es hasta despertar.
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte -¡desdicha fuerte!-:
¡que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece,
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que agana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñe que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida?Un frenesí.
¿Que es la vida?Una ilusión,
una sombra, una ficción;
y el mayor bien es pequeño,
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en un mundo tan singular
que el vivir sólo es soñar,
y la experiencia me enseña
que el hombre que vive sueña
lo que es hasta despertar.
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte -¡desdicha fuerte!-:
¡que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece,
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que agana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñe que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida?Un frenesí.
¿Que es la vida?Una ilusión,
una sombra, una ficción;
y el mayor bien es pequeño,
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
Sin Título, 16.
Lo prometido es deuda...
Porque, efectivamente,
hace cosa de un mes
que no duermo en condiciones;
Porque, efectivamente,
echo de menos algo que abrazar en mi cama
cuando cierre los ojos por fin.
Porque, efectivamente,
ya no tengo a nadie a quien saludar
por las mañanas al despertar.
Porque, efectivamente,
la cadencia ya no acaba en mayor,
sino en un rabioso menor.
En efecto, te echo de menos.
Porque, efectivamente,
el Sol ya no acaricia mi piel
como antaño lo hacía;
Porque, efectivamente,
los desvelos de madrugada
dejaron de ser dulces.
Porque, efectivamente,
la melodía alegre y eufórica
se ha tornado melancolía.
Porque, efectivamente,
mi alrededor suena vacuo y frío
si no oigo tu llamada.
En efecto, te echo de menos.
Porque, efectivamente,
hace cosa de un mes
que no duermo en condiciones;
Porque, efectivamente,
echo de menos algo que abrazar en mi cama
cuando cierre los ojos por fin.
Porque, efectivamente,
ya no tengo a nadie a quien saludar
por las mañanas al despertar.
Porque, efectivamente,
la cadencia ya no acaba en mayor,
sino en un rabioso menor.
En efecto, te echo de menos.
Porque, efectivamente,
el Sol ya no acaricia mi piel
como antaño lo hacía;
Porque, efectivamente,
los desvelos de madrugada
dejaron de ser dulces.
Porque, efectivamente,
la melodía alegre y eufórica
se ha tornado melancolía.
Porque, efectivamente,
mi alrededor suena vacuo y frío
si no oigo tu llamada.
En efecto, te echo de menos.
miércoles, 19 de mayo de 2010
Sin título, 15.
-¿Quién eres?
-He venido a por ti.
-¿Cómo?
-Observa este bambú. ¿Sabes por qué está muerto? Me llevé su alma, porque su corazón era puro. Hoy he venido a por ti. Sólo me falta saber si tu corazón es puro.
-¿Y cómo piensas hacerlo?
-A través de preguntas.
-Empieza.
-¿Qué piensas acerca de la humanidad?
-¿La humanidad? Es algo decadente que no quiere admitirlo. Vivimos tan bien, tan cómodos, que no queremos darnos cuenta de que todo se desmorona a nuestro alrededor. Y a los pocos que parece importarles, no pueden hacer nada, ya que son una minoría.
-De acuerdo. Puedes irte.
-¿No me llevarás?
-No. Tu alma es demasiado humana. Haré algo peor, te dejaré aquí. Para que observes la ruina de tu civilización.
-Llévame, maldita sea...
-He venido a por ti.
-¿Cómo?
-Observa este bambú. ¿Sabes por qué está muerto? Me llevé su alma, porque su corazón era puro. Hoy he venido a por ti. Sólo me falta saber si tu corazón es puro.
-¿Y cómo piensas hacerlo?
-A través de preguntas.
-Empieza.
-¿Qué piensas acerca de la humanidad?
-¿La humanidad? Es algo decadente que no quiere admitirlo. Vivimos tan bien, tan cómodos, que no queremos darnos cuenta de que todo se desmorona a nuestro alrededor. Y a los pocos que parece importarles, no pueden hacer nada, ya que son una minoría.
-De acuerdo. Puedes irte.
-¿No me llevarás?
-No. Tu alma es demasiado humana. Haré algo peor, te dejaré aquí. Para que observes la ruina de tu civilización.
-Llévame, maldita sea...
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